Revelado el primer mapa completo del cerebro de un insecto, neurona a neurona

Revelado el primer mapa completo del cerebro de un insecto, neurona a neurona

Evox News
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Logran trazar el mapa cerebral más completo de un insecto tras doce años de investigación

Un equipo científico ha dedicado más de una década a la compleja tarea de mapear el cerebro de un insecto. Este proceso implicó dividir meticulosamente el órgano en 5.000 secciones ultrafinas para luego examinarlas y reconstruir digitalmente la totalidad de sus componentes neuronales. La culminación de este esfuerzo plantea una pregunta fundamental: ¿cuál es la relevancia de obtener un diagrama detallado del cerebro, incluso si pertenece a un artrópodo diminuto?

Hasta la fecha, la neurociencia se había basado principalmente en mapas cerebrales incompletos o, en los casos más avanzados, en diagramas completos de organismos con sistemas nerviosos mucho más simples, compuestos por unos pocos cientos o miles de neuronas. El nuevo atlas neuronal, correspondiente a la larva de la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster), representa el mapa más exhaustivo conseguido hasta ahora, detallando 3.016 neuronas y la totalidad de sus 548.000 conexiones sinápticas.

Albert Cardona, investigador del MRC Laboratory of Molecular Biology en el Reino Unido y de la Universidad de Cambridge, y uno de los autores del estudio publicado en la revista Science el pasado 9 de marzo, señala la importancia de este hito. «Ahora podemos empezar a estudiar el cerebro tal y como es, su estructura completa. Podemos, por ejemplo, tratar de entender cómo funciona la integración de los sentidos, dónde confluye la información visual con la olfativa y el tacto, o cómo se combina la memoria con la información nueva que llega», comentó Cardona a Evox News.

Imagen de un laboratorio

Un procedimiento exhaustivo

Los científicos, que también incluyeron expertos de la Universidad Johns Hopkins, aplicaron una metodología rigurosa y colaborativa. El proceso se inició con la extracción cuidadosa del sistema nervioso de la larva mediante pinzas de precisión, seguido de su inmersión en una solución fijadora para preservar su estructura.

Posteriormente, se emplearon metales pesados para teñir diferencialmente las membranas celulares y las proteínas. El tejido fue luego embebido en resina y endurecido en un horno. Esta preparación permitió utilizar una máquina especializada equipada con una cuchilla de diamante para realizar cortes seriados extremadamente finos, de apenas 40 nanómetros de grosor.

Se obtuvieron así 5.000 láminas, que fueron cuidadosamente ordenadas. «Es crucial no perder la secuencia», enfatiza el investigador español. Cada sección fue digitalizada mediante un microscopio electrónico de alta resolución. Utilizando software avanzado, co-desarrollado por Cardona, estas imágenes bidimensionales se ensamblaron para crear un volumen tridimensional continuo, accesible para el equipo a través de un servidor y un navegador web.

«A partir de ahí, comenzó la laboriosa tarea de reconstruir cada neurona y sus conexiones, corte a corte, hasta obtener la representación tridimensional completa», detalla Cardona.

Antecedentes desde los años 70

El primer esfuerzo significativo por cartografiar un sistema nervioso completo se remonta a la década de 1970, centrado en el gusano nematodo Caenorhabditis elegans. Aquel proyecto, que se extendió por 14 años, produjo un mapa parcial y contribuyó a que Sydney Brenner, John Sulston y Bob Horvitz recibieran el Premio Nobel por sus contribuciones a la comprensión del desarrollo genético y celular.

El conectoma recién publicado de la larva de la mosca representa un avance sustancial para la neurociencia. Ofrece una visión sin precedentes de la arquitectura cerebral que puede arrojar luz no solo sobre este insecto, sino también sobre los principios organizativos del cerebro humano.

La mosca del vinagre es un organismo modelo fundamental en la investigación biológica, ya que comparte numerosos mecanismos biológicos esenciales con los humanos. En este contexto, su mapa cerebral podría ser clave para descifrar los mecanismos subyacentes a enfermedades neurodegenerativas.

Por ejemplo, la enfermedad de Parkinson se caracteriza por la degeneración de neuronas dopaminérgicas, lo que resulta en una deficiencia de dopamina, neurotransmisor crucial para el control motor, entre otras funciones. Cardona subraya que mapear el cerebro de larvas de mosca con modelos de párkinson y compararlo con cerebros sanos podría revelar qué circuitos neuronales se ven afectados, explicar síntomas como los temblores y facilitar la evaluación de posibles tratamientos farmacológicos.

Implicaciones para la Inteligencia Artificial

Más allá de los avances en la comprensión de enfermedades y del funcionamiento del cerebro, este primer atlas cerebral detallado de un insecto tiene el potencial de inspirar nuevas arquitecturas en el campo del aprendizaje automático (Machine Learning).

«Hemos identificado elementos en el mapa cuya función desconocemos, pero que indudablemente cumplen un propósito. Es probable que las redes neuronales artificiales terminen incorporando principios similares», sostiene Cardona, quien completó su doctorado en la Universidad de Barcelona y ha desarrollado su carrera investigadora en Suiza, California, Virginia y, desde hace cuatro años, en Cambridge.

Las neuronas típicamente poseen dendritas (generalmente receptoras de señales) y axones (generalmente transmisores de señales). Si bien dos tercios de las conexiones en el cerebro de la larva siguen este patrón clásico, un tercio presenta configuraciones alternativas, como conexiones axón-axón o dendrita-dendrita.

Aunque se sabe que estas conexiones atípicas existen también en humanos, su prevalencia, consistencia y función exacta aún no se comprenden bien.

Cardona recalca que queda un vasto terreno por explorar y analizar. El siguiente desafío es extender estos estudios a otros animales, aunque las limitaciones tecnológicas y presupuestarias actuales son considerables. Se estima que abordar el mapeo completo del cerebro de un ratón no será factible hasta la próxima década.

No obstante, señala que existen objetivos intermedios interesantes. Su propio laboratorio está actualmente trabajando en el mapeo del cerebro del calamar enano.

Insights de Evox News: Cómo el mapeo cerebral de insectos puede impactar tu negocio

Aunque la noticia se centra en la investigación básica sobre el cerebro de una mosca, sus implicaciones pueden extenderse al mundo empresarial desde diversas perspectivas:

Innovación y Desarrollo Tecnológico (IA):

El descubrimiento de nuevas arquitecturas y patrones de conexión neuronal en el cerebro de la mosca, como las conexiones axón-axón, puede inspirar directamente el diseño de algoritmos de inteligencia artificial más eficientes y robustos. Empresas en el sector tecnológico, especialmente aquellas enfocadas en machine learning y redes neuronales, podrían encontrar en estos hallazgos biológicos nuevas vías para optimizar sus modelos, logrando avances en áreas como el procesamiento de datos complejos, el reconocimiento de patrones o la toma de decisiones autónoma.

Ventaja Competitiva en Biotecnología y Farmacéutica:

La utilización de la mosca del vinagre como modelo para estudiar enfermedades neurodegenerativas (ej. Parkinson) se ve reforzada por este mapa detallado. Empresas farmacéuticas y de biotecnología pueden utilizar este conocimiento para acelerar la identificación de dianas terapéuticas y el desarrollo de nuevos fármacos. Comprender cómo fallan los circuitos neuronales a un nivel tan detallado puede reducir los costes y tiempos de I+D, otorgando una ventaja competitiva a quienes integren estos modelos en sus plataformas de descubrimiento.

Impacto Económico a Largo Plazo:

Los avances derivados de esta investigación fundamental pueden tener un impacto económico significativo. Por un lado, el desarrollo de IA más avanzada puede impulsar la productividad y la innovación en múltiples sectores. Por otro, los progresos en la comprensión y tratamiento de enfermedades neurológicas pueden reducir los costes sanitarios asociados y mejorar la calidad de vida, lo que a su vez repercute positivamente en la economía. Las empresas que inviertan o se asocien con la investigación en estas áreas podrían posicionarse favorablemente para capitalizar estas tendencias a largo plazo.

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